5 de febrero de 2010

Destiny



Cuando mi recorrido visual desembocó en una naturaleza muerta, dominada por un gran jarrón dorado del que brotaban girasoles amarrillos en el centro de un paisaje estival del gastado almanaque 1998 que intentaba promocionar los productos de la despensa local, bajé la vista hasta la primera y pequeña hoja blanca, que con grandes letras rojas recordaba a quién las viese que era el día 28 del mes que los caracteres negros afirmaban que se llamaba julio, y luego del pequeño fragmento de tiempo que me llevó entender lo que eso significaba, mi corazón dio un vuelco…

Sentí el ritmo creciente de mis palpitaciones mientras un torbellino de culpa arrasaba con mi novel y frágil conciencia al darme cuenta el significado de esa fecha. Un 28 de julio pero de 1997 moría mi antiguo ser al estrellarse violentamente contra un sólido muro de concreto. Y de no ser por el hombre que estaba inconsciente en una camilla de hospital, quizás no hubiera renacido en esta nueva forma egoísta y lunática que me había arrastrado hasta acá…

Ironías del destino o no, hace un año Marcelo aguardaba por mí en una sala de espera, ahora la situación se había revertido por completo y cada uno ocupó el lugar del otro…

Él esperó 25 días a que yo despertara, cuánto debería aguardar yo?...


Banda de sonido (para escuchar mientras se lee): Destiny – Tenacious D

2 de febrero de 2010

Ambulance


El cuerpo de Marcelo yacía inerte en la entrada de la casa…

Mi mente recibió una vertiginosa sucesión de imágenes confusas y nebulosas, y sentí que todo comenzaba a dar vuelta a alrededor mío…

Creí estar a punto de desvanecerme cuando percibí los brazos de Soledad sosteniéndome y vi su rostro difuso hablándome en forma desesperada. Nuevamente no podía oír los sonidos que brotaban de su boca y el ruido sordo que rodeaba la atmósfera aumentaba mi sensación de náuseas…

Lentamente empezó a llegarme su voz, como si viniera del otro lado del océano y la marea la empujara hasta la orilla de mi percepción. Primero la escuché como un mínimo murmullo, del que no podía sacar nada en claro…

-Luna, Luna –pude entender finalmente sus palabras mientras me sacudía desesperadamente.
-Sí, ya estoy bien –atiné a responderle.
-Hay que ayudar a este hombre, lo conocés?
-Sí, sí, es un amigo. Qué le pasó?
-No sé, parece que se desmayó al entrar y vernos!! Hay que pedir ayuda.
-Andá a buscar a alguien y pedile que llame a una ambulancia, yo me ocupo de él –respondí nerviosa al tomar conciencia de la situación.

Allí, frente a mis ojos, la persona que prácticamente me había salvado de la muerte, se encontraba tendida e inconciente. Una explosión de pensamientos se adueñó de mi cerebro y una vez más debí luchar con mis sentidos para dominarme. Esta vez lo logré rápidamente y me arrojé sobre el cuerpo inmóvil de Marcelo. Comprobé su pulso y respiré aliviada al encontrarlo, tomé su rostro e intenté reanimarlo. Me dediqué por completo a su auxilio sin lograr reanimarlo…

Unos minutos después (creo) regresó Soledad y luego oí la sirena de una ambulancia. Llegaron los médicos y lo subieron velozmente a una camilla para trasladarlo al vehículo. Pedí acompañarlos y me despedí momentáneamente de Soledad…

Una vez en el hospital, lo llevaron a emergencias y perdí todo contacto con él. Tuve que quedarme en la sala de espera y no tardé en sumergirme en mi mar de pensamientos. Recordé la primera vez que abrí los ojos y ahí estaba, la primera figura humana de mi vida, alerta a mi frágil condición. Todos los cuidados y ayudas que me fue brindando durante mi recuperación física primero, luego económicamente, y claro, el hogar que me cobijaba actualmente…

Reflexioné un rato más, tomando conciencia de la importancia que este hombre había ido adquiriendo en mi vida y me di cuenta que yo había aceptado todo su apoyo sin devolverle nada a cambio. Fue entonces cuando salí de mi abstracción y comencé a observar el lugar donde me hallaba. Vi la recepción de la guardia de emergencias, las filas de sillas para familiares y/o amigos en la que yo misma estaba, el largo pasillo que desembocaba en una puerta vaivén dónde había desaparecido la camilla con el cuerpo de Marcelo y finalmente me topé con algo en una de las paredes que me hizo dar clara cuenta de todo lo que acababa de suceder…


Banda de sonido (para escuchar mientras se lee): Ambulance  – Blur