27 de enero de 2010

Surprise, surprise



-Hola Luna, traje el postre –me dijo Soledad cuando llegó a mi casa para la cena que habíamos programado.
-Dejálo por ahí –le respondí mientras ultimaba los detalles de la comida.


Dejó el paquete a mi lado y me rodeó con sus brazos besando simultáneamente mi cuello, giré mi cabeza y le devolví un prolongado y suave beso. Terminé de preparar la ensalada que acompañaría el pollo a la pimienta y nos sentamos a disfrutar…


Comimos muy lentamente mientras conversábamos sobre el último libro que me había prestado, luego –sabiendo la pasión que me despertaba conocer sus recuerdos, seguramente alimentada por mi propia incapacidad de rememorar los míos- me contó nuevos detalles sobre su vida. Salimos a la puerta a comer el postre, la noche empezaba a reinar y se podía percibir como la claridad lunar iba envolviendo el paisaje costero. Interrumpíamos la charla frecuentemente para intercambiar apasionados besos y múltiples caricias hasta que el deseo se tornó insostenible y entramos a la habitación para liberar el torrente sexual que invadía nuestros cuerpos…


Permanecimos aisladas del mundo exterior intensamente ocupadas en exacerbar las infinitas sensaciones que se desarrollaban en nuestro universo durante un impreciso y largo período en el que las cosas perdieron su forma frente a las múltiples figuras que dibujaban los dedos ajenos en el contorno humano del otro…


De repente me pareció oír algo, pero como mis sentidos se encontraban exaltados y esclavos del placer que recibían no llegué a distinguir con claridad que clase de sonido era el que llegaba a la puerta de mi obnubilado inconsciente, como consecuencia continué ensimismada en el juego amoroso…


Mientras me zambullía por completo en la íntima humedad de mi amante, un nuevo estruendo llegó a mis oídos, pero esta vez con la potente claridad de un rayo de luz que irrumpe abruptamente en la más completa oscuridad. Levanté la vista sobresaltada y tuve que forzar a mi mente para que aceptara la realidad que mis ojos le transmitían inexorablemente…



Banda de sonido (para escuchar mientras se lee): Surprise, surprise – The Rolling Stones

15 de enero de 2010

Sexo



El sexo era algo en lo que no había pensado desde el accidente…

Estuve tan ocupada en ir readaptándome a la sociedad e intentar la recuperación de los fragmentos de mi identidad, que mi mente y mi ser se abocaron por completo a esas tareas ignorando cualquier otra distracción que me desviara del objetivo…

Hasta esa noche, no había tenido ningún estímulo que provocara alguna sensación erótica en mi cuerpo, ni había reflexionado sobre mi absoluta falta de deseo sexual, simplemente fui recorriendo el camino de mi reconstrucción sin toparme con mi sexualidad…

Pero mi sexualidad se topó conmigo…

Debo reconocer que fue un encuentro totalmente sorpresivo y completamente placentero, pero me despertó algunas dudas. Desconocía mi inclinación sexual previa, ni siquiera podía saber si había tenido sexo con alguien hasta ahora, así que encontrarme debutando en una playa y con una mujer fue absolutamente inesperado. Pero como mi única certeza era la imperiosa necesidad de descubrirme y estar abierta a todo el aprendizaje que la vida pudiera darme, decidí entregarme a esta experiencia y ver hacia dónde me llevaba…

Veía a Soledad casi a diario, seguimos compartiendo las pasiones literarias perfeccionadas ahora por la suma de las corporales y alcancé un estado de comunión entre mis experiencias místicas individuales y mis compartidos encuentros carnales que creí que no podía esperar más…

Fue entonces cuando la vida me preparaba otra lección…


Banda de sonido (para escuchar mientras se lee): Sexo – La Portuaria